«Después de un año participando en el club, enfrenté un periodo complicado tanto en lo personal como en lo deportivo. Mis resultados en los torneos bajaron y pensé en abandonar. Fue entonces cuando uno de los socios más veteranos, que siempre había observado mi progreso, me ofreció su apoyo y mentoría. Con su ayuda, entendí que el tiro no es solo puntería, sino también paciencia y mentalidad. Empezamos a entrenar juntos, a analizar cada fallo y a celebrar cada avance. Esta experiencia me mostró cómo una comunidad unida puede ser crucial para superar obstáculos y mantener viva la pasión. Gracias a esa mentoría, he recuperado la confianza y ahora ayudo a otros que pasan por momentos difíciles, aportando lo que a mí me dieron.»




